jueves, 2 de junio de 2016

America!!!!

Para dar un empujon aqui va mi relato de la consingna:

  Los primeros niños que vieron el promontorio oscuro y sigiloso que se acercaba por el mar, se hicieron la ilusión de que era un barco enemigo. Después vieron que no llevaba banderas ni arboladura, y pensaron que fuera una ballena. Pero cuando quedó varado en la playa le quitaron los matorrales de sargazos, los filamentos de medusas y los restos de cardúmenes y naufragios que llevaba encima, y sólo entonces descubrieron que era un ahogado.
La imaginación los perdió en imágenes de batallas en el mar e historias de Salgari; de ataques de filibusteros y de combates con piratas sanguinarios con patas de palo y parches en un ojo.
No se atrevían a tocarlo, pero una de las niñas lo limpió de los restos de mar que todavía quedaban.
Ahí percibieron que no era ni capitán ni marinero. Estaba vestido de gala, con un smoking negro de levita y una corbata plateada con un alfiler de perla que lo sujetaba a una camisa de seda.
Era un muchacho, ojos apagados por la muerte que una vez fueron color de cielo y cabellos encaracolados color de noche.
—¡ Que hermoso es!— comentaron en coro—¿De dónde vendrá?.
— ¡De un naufragio, tonto!— comentó Charles, el que siempre tenía respuestas a todo.
— ¡El Titanic, tiene que ser el Titanic…ayer papá lo leyó en el diario con el café!— Comentó Lily y prosiguió muy sabionda— Chocó con un iceberg ya hace diez días ….
—¡Seguro es uno de esos ricachones …!— Dijo Carol revoleando los ojos en un gesto romántico y prosiguió—¡Que desperdicio!
Charles tomo coraje y le revisó las ropas. En un bolsillo encontró una tarjeta apenas legible:
Percy Taylor, chelista
C. W. & F. N. Black, Liverpool
En otro un tabla de horarios para tocar música en el Titanic y una carta que estaba a medio redactar.  Leyó en voz alta ambos papeles y comentó:
— ¡La acertaste, Lily! Es un musico de una de las orquestas del Titanic— Y prosiguió con la carta empezada—
“Querida madre, ya estamos cerca, en poco tiempo llegaremos al puerto de New York. Mi sueño de tocar en una banda de esas nuevas de….”
—Acá se corta — aclaro Charles.
Richard comentó risueño:
— ¡Bueno, por lo menos tuvo su buena suerte!
— ¿Qué suerte tuvo? Pedazo de idiota, ¡si esta requeté muerto!— Acotó  Charles.
— ¡Y al menos llegó a América!



    

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