Para dar un empujon aqui va mi relato de la consingna:
—¡Seguro es uno de esos
ricachones …!— Dijo Carol revoleando los ojos en un gesto romántico y prosiguió—¡Que
desperdicio!
Los primeros niños que vieron el promontorio oscuro y sigiloso que se
acercaba por el mar, se hicieron la ilusión de que era un barco enemigo.
Después vieron que no llevaba banderas ni arboladura, y pensaron que fuera una
ballena. Pero cuando quedó varado en la playa le quitaron los matorrales de
sargazos, los filamentos de medusas y los restos de cardúmenes y naufragios que
llevaba encima, y sólo entonces descubrieron que era un ahogado.
La imaginación los perdió en
imágenes de batallas en el mar e historias de Salgari; de ataques de
filibusteros y de combates con piratas sanguinarios con patas de palo y parches
en un ojo.
No se atrevían a tocarlo, pero
una de las niñas lo limpió de los restos de mar que todavía quedaban.
Ahí percibieron que no era ni capitán
ni marinero. Estaba vestido de gala, con un smoking negro de levita y una
corbata plateada con un alfiler de perla que lo sujetaba a una camisa de seda.
Era un muchacho, ojos apagados
por la muerte que una vez fueron color de cielo y cabellos encaracolados color
de noche.
—¡ Que hermoso es!— comentaron
en coro—¿De dónde vendrá?.
— ¡De un naufragio, tonto!— comentó
Charles, el que siempre tenía respuestas a todo.
— ¡El Titanic, tiene que ser el
Titanic…ayer papá lo leyó en el diario con el café!— Comentó Lily y prosiguió muy
sabionda— Chocó con un iceberg ya hace diez días ….
—¡Seguro es uno de esos
ricachones …!— Dijo Carol revoleando los ojos en un gesto romántico y prosiguió—¡Que
desperdicio!
Charles tomo coraje y le revisó
las ropas. En un bolsillo encontró una tarjeta apenas legible:
Percy Taylor, chelista
C. W. & F. N. Black, Liverpool
En otro
un tabla de horarios para tocar música en el Titanic y una carta que estaba a
medio redactar. Leyó en voz alta ambos
papeles y comentó:
— ¡La
acertaste, Lily! Es un musico de una de las orquestas del Titanic— Y prosiguió con la carta empezada—
“Querida madre, ya estamos cerca, en poco tiempo llegaremos
al puerto de New York. Mi sueño de tocar en una banda de esas nuevas de….”
—Acá se
corta — aclaro Charles.
Richard
comentó risueño:
— ¡Bueno,
por lo menos tuvo su buena suerte!
— ¿Qué
suerte tuvo? Pedazo de idiota, ¡si esta requeté muerto!— Acotó Charles.
— ¡Y
al menos llegó a América!
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